Intermisión - Confesiones de Kumiho 1

Definitivamente era uno de esos extraños días. Kumiho se encontraba dentro de un pequeño cuarto que, si le hubieran preguntado previo a hoy, no tenía ni la más remota idea de que existiera. Frente a ella se encontraba lo que la zorra solo podría describir como una especie de bola de cristal. Fuera de dicho objeto, la única otra cosa de interés era una antorcha para iluminar, y la puerta de salida.

Para cualquier persona, Kumiho se veía indiferente ante la situación. Para Kyrie en cambio, o Kumiho misma, su expresión era una ligeramente fastidiada.

“Kyrie,” Kumiho alzó su voz con un ligero tono de gemido. “¿Recuerdame por qué estoy aquí nuevamente?”

La voz de Kyrie resonó en la mente de la zorra. Ya te había dicho. No te hagas la inocente.

Kumiho solo rodó sus ojos. “De acuerdo, lo hare. Solo da gracias que no destruyo esa puerta porque sé que estas justo al otro lado de ella. ¿Cómo funciona esto?”

Solo pon tu pata sobre la esfera y se deberá activar.

Por un momento, Kumiho deseó tener hombros propiamente como los de un humano, o elfo… o lo que sea, para alzarnos no en expresión de duda, sino de indiferencia. Con un suspiro lleno de drama, alzó una pata y la dejó caer sobre la esfera por un segundo. El cristal instantáneamente cobró vida, brillando de un color morado por un momento antes de disiparse lentamente.

Kumiho rodó sus ojos nuevamente. Esto es estúpido… Tomando aire, comenzó. “Bienvenidos a su espec—No, lo siento Kyrie, no puedo. Esto es sumamente estúpido.” Hubo un énfasis muy notorio en la última palabra, alargando la pronunciación al mismo tiempo.

Kumiho, esto también es para mí. De hecho, si somos honestos, probablemente sea la única persona a la que le interese realmente.

“¿Y así me intentas convencer? Ugh, está bien, está bien. Solo por ti…” Reenfocando su mirada en la bola de cristal, continuo hablando. “Muy bien, muchos se preguntan… No, eso es una mentira. Muchos ME preguntan, ¿qué soy? Para empezar, no, no soy una salamandra peluda, eso es denigrante. Sí, siempre estoy con la humana de la tierra de las salamandras, eso no importa. Ella también está con elfos, pero no por eso automáticamente asumen que es una elfa. Honestamente, no tengo idea de cómo piensan ustedes humanos.”

Por un momento, cerró los ojos para calmarse un poco. Al abrirlos, continuó con su dialogo. “Uno creería que las múltiples colas serian una buena pista, pero parece que no. Soy una creatura de otro plano, y tomando en cuenta lo que hay ahí, me considero bastante normal. Oh, si vieran las cosas que vivían ahí… No existe nada como yo en este mundo, al menos no tal cual. Según Kyrie, lo más cercano a mi seria un zorro, sea lo que sea eso.”

Agitando su cabeza, suspiró antes de continuar. “En fin, solo necesitaba quitarme eso de encima. Pasando a lo segundo en la lista que— ¿Dónde deje mi lista?” Nuevamente, ahí estaba esa expresión de fastidio. “Bien, no ocupo la lista. No importa. Algunos se pregunt—Eh, no voy a mentir. Kyrie en particular se pregunta que pienso acerca de todo este drama que ustedes humanos consideran guerra. Honestamente, no los entiendo. Si, digo eso muy seguido, pero es cierto. Si, entiendo la parte más básica del asunto, la supervivencia del más apto. Lo que no entiendo en particular es porque una sola persona tiene que mandar a los demás cuando puede que esa persona, Kyrie incluida, no necesariamente tenga la experiencia necesaria o este a la par de la situación.”

Te recuerdo que estoy del otro lado de la puerta…

Su mirada se postró sobre la puerta. “Tú me dijiste que dijera todo lo que pienso. Eso hago.”

Pudiste endulzar un poco las palabras…

Kumiho alzó una pata hacia la puerta como para hacer énfasis, aun si nadie la podía ver propiamente. “Tu. Me. Dijiste. Que. Dijera. TODO.” Menciono cada palabra lentamente.

Si, tienes razón. Aun así, tendré que hablar con los cocineros para reducir la cantidad de carne que recibes…

Su expresión repentinamente cambió a una de miedo mezclada con un poco de insulto. “Oh no, no te atrevas. No pretendo volver a tener que cazar salamandras. ¡¿Sabes lo feo que saben esas cosas?!”

Está bien, está bien. Momento, fue por eso que empezaron los rumo—

“¿Donde estaba? Ah sí,” Kumiho rápidamente interrumpió los pensamientos de la humana volteando hacia la esfera. “Como decía, reparten demasiado poder sobre una sola persona, la cual después reparte otro pedazo de su poder en otras cuantas personas, las cuales NUEVAMENTE reparten una parte de su poder, y así sucesivamente. Se hace una especie de, como le decían… ¿ciclo vicioso? Creo que era eso. El punto es, después la gente quiere más poder, o creen que les pertenece, o alguna otra excusa tonta y, ¿quiénes sufren? Ciertamente no el pueblo, no. Sufro YO.”

¡Kumiho!

“¿Creen que no sufro cada vez que me cortan con una espada? Oh, claro, me recupero con relativa facilidad, pero sigue doliendo. Y no es como que pueda evitar pelear. Voy a proteger a Kyrie… Si, supongo que la demás gente también sufre. Pero no como yo.” Si tuviera brazos, los cruzaría en este momento como seña de indignación.

¿Algo más que te quieras quitar de encima ya que estas ahí?

“Odio las salam—Momento, ¿no te pueden escuchar verdad?” Nuevamente, la mirada de Kumiho se postró sobre la puerta. “Van a pensar que estoy loca si alguien ve esto. Tu sabes, más de lo normal.”

Lo sé. Esperaba que no te dieras cuenta. Kumiho no necesitaba de su conexión psíquica para saber que la humana estaba sonriendo del otro lado de la puerta.

“Suficiente,” dijo dejándose reposar en el suelo completamente, cruzando sus patas delanteras a lo mejor de su habilidad. Sus patas no podían transmitir la misma cantidad de indignación que dos brazos lograrían.

Muy bien, solo apaga la esfera y ahorita abro.

Kumiho lo pensó detenidamente. Dígase, ni siquiera lo pensó. Se levanto, preparándose en una posa similar a la de ataque pero no apagó la esfera. “Listo.”

Del otro lado de la puerta se escuchaba el tintineo de unas llaves. La puerta hizo clic y comenzó a abrirse. Kyrie apareció en la vista de Kumiho. “¿Ves? No estuvo tan malo como pens—¡¡aaah!!”

Lo último que la esfera grabó antes de caer de su pedestal, fue a Kumiho embestir a la humana. Luego, estática.

Intermisión - Confesiones de Kumiho 1

La Guerra de Tulipanes GrayFox2510